La estabilización del Arco

Creo que a todos nos han ensañado en su debido momento que el arco “no se agarra”, simplemente se sujeta sobre la mano de arco por acción de la pretensión de la cuerda antes de subir el arco a la posición de apertura. Es por esto y porque después de la fase de disparo tampoco se agarra el arco, por lo que los arqueros de arco recurvado olímpico, y los de arco compuesto (también algunos de tradicional, aunque los menos) utilizan un elemento que se conoce como “dragonera”, para

LA ESTABILIZACIÓN DEL ARCO

Creo que a todos nos han ensañado en su debido momento que el arco “no se agarra”, simplemente se sujeta sobre la mano de arco por acción de la pretensión de la cuerda antes de subir el arco a la posición de apertura. Es por esto y porque después de la fase de disparo tampoco se agarra el arco, por lo que los arqueros de arco recurvado olímpico, y los de arco compuesto (también algunos de tradicional, aunque los menos) utilizan un elemento que se conoce como “dragonera”, para que el arco no salte de la mano tras la suelta de la cuerda.

Cuando se abre el arco, se genera una fuerza de tracción que hace que justo después de la suelta, el cuerpo del arco y la cuerda tiendan a juntarse como si fueran a unirse en un punto intermedio entre ambas. Mientras que la cuerda siempre avanza en dirección hacia la diana, el cuerpo tiende a recorrer el camino inverso, pero al encontrarse con la resistencia de la mano de arco que permanece fija tras el disparo, cambia su dirección y acumula su fuerza de empuje junto con la de la cuerda en el sentido de la diana, motivo por el cual si el arco está suelto, salta hacia delante y cae casi a un metro por delante del arquero.

Ante esta dinámica física, cabe tener en cuenta al menos dos cosas. Por un lado que cuanto más firme y a la vez relajada permanezca la mano de arco, menos interferencias tendrá el “rebote del arco” hacia delante, con lo cual es importante que la mano siempre esté ubicada de la misma manera en la empuñadura y que no genere tensiones al agarrar ésta, para que el rebote siempre se produzca en las mismas condiciones y lo más limpiamente posible. Esto se suele trabajar cuando se revisa la mano de arco durante los entrenamientos. Por otro lado habría que tener en cuenta que el arco debe estar bien regulado para que el equilibrio del mismo en este rebote no produzca torsiones ni alabeos en ninguna dirección, con el fin de que la flecha salga disparada lo más ajustado posible al plano de disparo. Pues bien, para este último aspecto (y para alguno más que a continuación explicaremos) se utilizan los estabilizadores en el arco.

 

FUNCIONES DE LA ESTABILIZACIÓN

La estabilización con todos los elementos que incorpora cumple las siguientes funciones:

  • Situar el centro de gravedad del arco en el punto que desea el arquero en dirección alante/atrás en sentido a la diana, desde la línea de tiro.

  • Equilibrar el peso del arco lateralmente compensando las asimetrías que producen algunos elementos como la posición y el tipo de visor, regulando el centro de gravedad y la estabilidad del arco de derecha/izquierda del arquero o lo que es lo mismo en un plano vertical paralelo a la propia línea de tiro.

  • Evitar alabeos del arco (la pala superior e inferior se mueven en dirección derecha o izquierda del arco) que hacen que éste, no permanezca vertical.

  • Hacer que tras la suelta el arco caiga hacia delante y no tenga un efecto de retroacción que haga que la pala superior se dirija hacia la cara del arquero.

  • Reducir vibraciones en diferentes partes del arco durante su funcionamiento.

  • Regular la velocidad de caída del arco tras la suelta.

  • Provocar un efecto de compensación de fuerzas para que la punta del estabilizador largo se eleve por efecto de la posición de los estabilizadores cortos sin que la muñeca de la mano de arco tenga que hacer un esfuerzo para que el arco se mantenga en posición horizontal.

 

ELEMENTOS DE UNA ESTABILIZACIÓN

La estabilización se compone básicamente de cuerpos semirrígidos en forma de tubos (redondos o con aplanaduras de distintos tipos), o compuestos por un conjunto de varillas o piezas de distintas formas, gomas de amortiguación y pesos en los extremos para poder jugar con la regulación, así como en su caso un elemento de separador del cuerpo con la cruceta que soporta los estabilizadores pequeños y la propia cruceta de éstos.

Las estabilizaciones de tiro de precisión suelen ser más largas que las de caza y ayudan también a no generar torsiones en el cuerpo del arco al tomar la referencia de alineación del tubo de la flecha cuando estamos en posición de apertura con el tubo del estabilizador central, pero en otras disciplinas como los recorridos de bosque o la caza con arco, se utilizan estabilizaciones mas cortas por comodidad en los desplazamientos con el arco, aunque las funciones de los diferentes modelos son las mismas.

Actualmente y con las técnicas de investigación sobre resultados con maquinaria de alta precisión van evolucionando mucho los diseños de los conjuntos de estabilización que están cada vez mejor conseguidos, aunque también hay mucho de marketing para que el negocio sea rentable. Básicamente cualquier estabilización de una calidad media-alta cumple perfectamente con todo lo deseable para el arquero.

Equilibrado de peso: en relación con la organización del centro de gravedad alante-atrás, intervienen como elementos importantes, el tamaño del separador, el largo del estabilizador central y los pesos que se sitúen en la punta del mismo. A mí me gustan que este centro de gravedad se sitúe sobre unos dos centímetros por delante del cuerpo del arco tomando como referencia el punto de rosca del separador del arco, para lo cual suelo utilizar separador corto.

Compensación de alabeo: dado que la inserción de la estabilización central se sitúa por debajo del punto de sujeción del arco, los estabilizadores cortos cumplen su función de compensar el alabeo ya sean rectos o con diseño de inclinación hacia abajo, siempre que estén localizados a ambos lados del cuerpo. En tiro con arco compuesto en ocasiones se utiliza solamente un estabilizador lateral para compensar los elementos de apuntado y en caza igual ni estos laterales, también son menos necesarios porque al llevar un estabilizador corto central, el peso de este no se aleja mucho del arco y no necesita compensación para reducir el esfuerzo de la muñeca haciendo el efecto que se ve en la foto de los palillos.

Compensación del peso de la punta y del estabilizador central: para ayudar a que la punta del estabilizador largo se eleve, los estabilizadores cortos deben sobresalir por la parte de atrás del arco, con lo que suelen ser necesarios gomas de amortiguador más largas y pesos adicionales en la punta de los mismos. A continuación veréis una fotografía con un efecto de equilibrio realizado con palillos. En ella el peso de las aceitunas hace que se eleve la punta del palillo largo y se mantenga todo el conjunto en equilibrio:

Con la estabilización del arco ocurre algo similar a esto, los estabilizadores cortos hacen que se eleve la punta del estabilizador largo y de esta forma, la mano de arco no tiene que hacer un esfuerzo adicional para que el arco permanezca vertical, sin embargo se consigue adelantar y bajar lo suficiente el punto de gravedad para que el arco caiga hacia delante.

Supresión de las vibraciones: Todas las vibraciones que producen las palas tras el disparo se trasmiten por estas al cuerpo del arco, al brazo del arquero y a los diferentes tramos de estabilización. Para reducir las mismas se suelen colocar en las puntas gomas amortiguadoras. Cuanto más blanditas y elásticas sean las gomas mayor cantidad de vibraciones absorben, evitando el efecto de rebote de las vibraciones una vez que llegan a los extremos de los estabilizadores. No convendría confundir los antivibradores de los estabilizadores con las setas silenciadoras que se sitúan en distintos puntos de las palas de los arcos, que reducen mucho sonido del arco y en parte también vibraciones del mismo, pero que pueden alterar el rendimiento de las palas tal y como las prueba el fabricante y especialmente si una de las setas se desprende (lo que altera la regulación del arco), no colaboran prácticamente en nada, en cuanto al equilibrio de los pesos del arco. No obstante, yo las utilizo porque me encantan los sonidos limpios en el disparo) Si como yo eres de los que utilizas las setas, especialmente en el arco recurvado, lleva siempre alguna de repuesto porque se rompen con facilidad y con la perdida de una seta, cambia el tiro enormemente, debiendo sustituirla por otra igual en cuanto lo detectes.

Velocidades de caída del arco: Aunque algunos elementos complementarios de la estabilización cumplen muchas funciones y reducen muchas vibraciones, hay algo que conviene tener en cuenta. Todos los elementos PESAN, y poco a poco al ir añadiendo elementos al arco, terminamos por tener la sensación de que levantamos un lanzamisiles vez de un arco. La parte positiva es que los pesos los podemos poner en distintos puntos del arco con lo cual regularemos la velocidad de rotación hacia delante que tiene el arco tras la suelta. Al mantener el brazo firme con la muñeca relajada el arco no desciende tras la suelta, pero gira hacia delante, cayendo el estabilizador y la pala superior. Existen pequeños estabilizadores, todos menores de unos 10 centímetros que ayudan a controlar la velocidad de la caída del arco.

Al rotar el arco tras la suelta, la pala inferior y la mitad inferior del cuerpo del arco tienden a subir separándose del suelo, mientras que la pala superior y la mitad superior del cuerpo del arco descienden acercándose al suelo. Cualquier peso que se ponga en la mitad superior del arco hace que sea mayor la velocidad de rotación por el efecto de la gravedad, mientras que los pesos que se sitúan en la parte inferior del arco al tener que elevarse, tienden a frenar la velocidad de rotación del mismo. Si quieres que el arco caiga (rote hacia delante) más deprisa, tendrás que poner más peso en la parte de arriba o en la punta del arco, y si quieres que se frene, tendrás que poner más peso en la parte de abajo del cuerpo o en las puntas de los estabilizadores laterales, pero ten en cuenta que los pesos que pones en las puntas de los estabilizadores cambian el centro de gravedad, mientras que los otros adicionales influyen menos en el desplazamiento del centro de gravedad y más en la velocidad de la rotación.

que el arco no salte de la mano tras la suelta de la cuerda.

Cuando se abre el arco, se genera una fuerza de tracción que hace que justo después de la suelta, el cuerpo del arco y la cuerda tiendan a juntarse como si fueran a unirse en un punto intermedio entre ambas. Mientras que la cuerda siempre avanza en dirección hacia la diana, el cuerpo tiende a recorrer el camino inverso, pero al encontrarse con la resistencia de la mano de arco que permanece fija tras el disparo, cambia su dirección y acumula su fuerza de empuje junto con la de la cuerda en el sentido de la diana, motivo por el cual si el arco está suelto, salta hacia delante y cae casi a un metro por delante del arquero.

Ante esta dinámica física, cabe tener en cuenta al menos dos cosas. Por un lado que cuanto más firme y a la vez relajada permanezca la mano de arco, menos interferencias tendrá el “rebote del arco” hacia delante, con lo cual es importante que la mano siempre esté ubicada de la misma manera en la empuñadura y que no genere tensiones al agarrar ésta, para que el rebote siempre se produzca en las mismas condiciones y lo más limpiamente posible. Esto se suele trabajar cuando se revisa la mano de arco durante los entrenamientos. Por otro lado habría que tener en cuenta que el arco debe estar bien regulado para que el equilibrio del mismo en este rebote no produzca torsiones ni alabeos en ninguna dirección, con el fin de que la flecha salga disparada lo más ajustado posible al plano de disparo. Pues bien, para este último aspecto (y para alguno más que a continuación explicaremos) se utilizan los estabilizadores en el arco.

 

FUNCIONES DE LA ESTABILIZACIÓN

La estabilización con todos los elementos que incorpora cumple las siguientes funciones:

  • Situar el centro de gravedad del arco en el punto que desea el arquero en dirección alante/atrás en sentido a la diana, desde la línea de tiro.

  • Equilibrar el peso del arco lateralmente compensando las asimetrías que producen algunos elementos como la posición y el tipo de visor, regulando el centro de gravedad y la estabilidad del arco de derecha/izquierda del arquero o lo que es lo mismo en un plano vertical paralelo a la propia línea de tiro.

  • Evitar alabeos del arco (la pala superior e inferior se mueven en dirección derecha o izquierda del arco) que hacen que éste, no permanezca vertical.

  • Hacer que tras la suelta el arco caiga hacia delante y no tenga un efecto de retroacción que haga que la pala superior se dirija hacia la cara del arquero.

  • Reducir vibraciones en diferentes partes del arco durante su funcionamiento.

  • Regular la velocidad de caída del arco tras la suelta.

  • Provocar un efecto de compensación de fuerzas para que la punta del estabilizador largo se eleve por efecto de la posición de los estabilizadores cortos sin que la muñeca de la mano de arco tenga que hacer un esfuerzo para que el arco se mantenga en posición horizontal.

 

ELEMENTOS DE UNA ESTABILIZACIÓN

La estabilización se compone básicamente de cuerpos semirrígidos en forma de tubos (redondos o con aplanaduras de distintos tipos), o compuestos por un conjunto de varillas o piezas de distintas formas, gomas de amortiguación y pesos en los extremos para poder jugar con la regulación, así como en su caso un elemento de separador del cuerpo con la cruceta que soporta los estabilizadores pequeños y la propia cruceta de éstos.

Las estabilizaciones de tiro de precisión suelen ser más largas que las de caza y ayudan también a no generar torsiones en el cuerpo del arco al tomar la referencia de alineación del tubo de la flecha cuando estamos en posición de apertura con el tubo del estabilizador central, pero en otras disciplinas como los recorridos de bosque o la caza con arco, se utilizan estabilizaciones mas cortas por comodidad en los desplazamientos con el arco, aunque las funciones de los diferentes modelos son las mismas.

Actualmente y con las técnicas de investigación sobre resultados con maquinaria de alta precisión van evolucionando mucho los diseños de los conjuntos de estabilización que están cada vez mejor conseguidos, aunque también hay mucho de marketing para que el negocio sea rentable. Básicamente cualquier estabilización de una calidad media-alta cumple perfectamente con todo lo deseable para el arquero.

Equilibrado de peso: en relación con la organización del centro de gravedad alante-atrás, intervienen como elementos importantes, el tamaño del separador, el largo del estabilizador central y los pesos que se sitúen en la punta del mismo. A mí me gustan que este centro de gravedad se sitúe sobre unos dos centímetros por delante del cuerpo del arco tomando como referencia el punto de rosca del separador del arco, para lo cual suelo utilizar separador corto.

Compensación de alabeo: dado que la inserción de la estabilización central se sitúa por debajo del punto de sujeción del arco, los estabilizadores cortos cumplen su función de compensar el alabeo ya sean rectos o con diseño de inclinación hacia abajo, siempre que estén localizados a ambos lados del cuerpo. En tiro con arco compuesto en ocasiones se utiliza solamente un estabilizador lateral para compensar los elementos de apuntado y en caza igual ni estos laterales, también son menos necesarios porque al llevar un estabilizador corto central, el peso de este no se aleja mucho del arco y no necesita compensación para reducir el esfuerzo de la muñeca haciendo el efecto que se ve en la foto de los palillos.

Compensación del peso de la punta y del estabilizador central: para ayudar a que la punta del estabilizador largo se eleve, los estabilizadores cortos deben sobresalir por la parte de atrás del arco, con lo que suelen ser necesarios gomas de amortiguador más largas y pesos adicionales en la punta de los mismos. A continuación veréis una fotografía con un efecto de equilibrio realizado con palillos. En ella el peso de las aceitunas hace que se eleve la punta del palillo largo y se mantenga todo el conjunto en equilibrio:

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Con la estabilización del arco ocurre algo similar a esto, los estabilizadores cortos hacen que se eleve la punta del estabilizador largo y de esta forma, la mano de arco no tiene que hacer un esfuerzo adicional para que el arco permanezca vertical, sin embargo se consigue adelantar y bajar lo suficiente el punto de gravedad para que el arco caiga hacia delante.

Supresión de las vibraciones: Todas las vibraciones que producen las palas tras el disparo se trasmiten por estas al cuerpo del arco, al brazo del arquero y a los diferentes tramos de estabilización. Para reducir las mismas se suelen colocar en las puntas gomas amortiguadoras. Cuanto más blanditas y elásticas sean las gomas mayor cantidad de vibraciones absorben, evitando el efecto de rebote de las vibraciones una vez que llegan a los extremos de los estabilizadores. No convendría confundir los antivibradores de los estabilizadores con las setas silenciadoras que se sitúan en distintos puntos de las palas de los arcos, que reducen mucho sonido del arco y en parte también vibraciones del mismo, pero que pueden alterar el rendimiento de las palas tal y como las prueba el fabricante y especialmente si una de las setas se desprende (lo que altera la regulación del arco), no colaboran prácticamente en nada, en cuanto al equilibrio de los pesos del arco. No obstante, yo las utilizo porque me encantan los sonidos limpios en el disparo) Si como yo eres de los que utilizas las setas, especialmente en el arco recurvado, lleva siempre alguna de repuesto porque se rompen con facilidad y con la perdida de una seta, cambia el tiro enormemente, debiendo sustituirla por otra igual en cuanto lo detectes.

Velocidades de caída del arco: Aunque algunos elementos complementarios de la estabilización cumplen muchas funciones y reducen muchas vibraciones, hay algo que conviene tener en cuenta. Todos los elementos PESAN, y poco a poco al ir añadiendo elementos al arco, terminamos por tener la sensación de que levantamos un lanzamisiles vez de un arco. La parte positiva es que los pesos los podemos poner en distintos puntos del arco con lo cual regularemos la velocidad de rotación hacia delante que tiene el arco tras la suelta. Al mantener el brazo firme con la muñeca relajada el arco no desciende tras la suelta, pero gira hacia delante, cayendo el estabilizador y la pala superior. Existen pequeños estabilizadores, todos menores de unos 10 centímetros que ayudan a controlar la velocidad de la caída del arco.

Al rotar el arco tras la suelta, la pala inferior y la mitad inferior del cuerpo del arco tienden a subir separándose del suelo, mientras que la pala superior y la mitad superior del cuerpo del arco descienden acercándose al suelo. Cualquier peso que se ponga en la mitad superior del arco hace que sea mayor la velocidad de rotación por el efecto de la gravedad, mientras que los pesos que se sitúan en la parte inferior del arco al tener que elevarse, tienden a frenar la velocidad de rotación del mismo. Si quieres que el arco caiga (rote hacia delante) más deprisa, tendrás que poner más peso en la parte de arriba o en la punta del arco, y si quieres que se frene, tendrás que poner más peso en la parte de abajo del cuerpo o en las puntas de los estabilizadores laterales, pero ten en cuenta que los pesos que pones en las puntas de los estabilizadores cambian el centro de gravedad, mientras que los otros adicionales influyen menos en el desplazamiento del centro de gravedad y más en la velocidad de la rotación.

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Artículo de Alfredo Arias Pérez

Estar en la Zona

QUÉ ES LA ZONA

Una de las mayores dificultades para realizar cualquier actividad deportiva radica en saber como mantener la concentración de forma sostenida durante un largo periodo de tiempo. Durante un encuentro sea del tipo que sea, se producen muchas distorsiones. En ocasiones estas distorsiones tienen que ver con el público, otras con aspectos climáticos, otras con la propia marcha de la competición, a veces con nuestro estado anímico. El caso es que es muy fácil que los pensamientos se pongan a divagar prestando su atención a cualquier cosa menos a lo que en realidad nos interesa.

En Tiro con Arco, no podía ser de otra manera. En ocasiones cuando los lanzamientos se realizan de tres en tres flechas, la competición se hace “eterna”, luego en el camino hacia la recogida de flechas se desvía la atención hacia cualquier tema de conversación con los compañeros, si alguna flecha no tiene el efecto deseado hace que se pongan en marcha nuestros fantasmas y que las expectativas y atribuciones propias empiecen a someternos a una presión que ninguno deseamos.

Mantenerse en zona, en el mundo de la arquería, se entiende como estar concentrado y pensando solo y exclusivamente en los aspectos técnicos del tiro. Como es muy difícil que esta concentración se mantenga durante varias horas, lo que realmente resulta importante es saber “entrar en zona” rápidamente. Buscar un elemento de anclaje que nos permita encontrar la concentración de una manera eficiente.

El segundo objetivo consiste en que una vez que entremos en zona, no haya ningún elemento que sea capaz de sacarnos de allí si no es de forma voluntaria.

A continuación vamos a ver como podemos marcar un protocolo de actuación que nos permita conseguir esto.

RELACIÓN ENTRE PENSAMIENTOS Y CONCENTRACIÓN

Imaginaros una persona sorda que no haya tenido la posibilidad de escuchar ninguna palabra en su vida. Su forma de estructurar la realidad se realiza en base a distintas imágenes y movimientos que interpreta como indicadores para poner en marcha cualquier comportamiento, incluso si intentamos hablar con esa persona en un lenguaje de signos, su forma de interpretar la comunicación seguirá basándose en las imágenes de los signos a los que les asociará un tipo determinado de pensamiento que no estará en ningún caso compuesto de palabras.

Para las personas que no tenemos problemas de nacimiento relacionados con la audición, todo funciona de otra manera. A partir de la primera infancia se van interiorizando una serie de pensamientos que asociamos a las palabras que oímos de nuestros padres, familiares, amigos y compañeros de colegio. Es tal la importancia que tiene el lenguaje para nosotros que disminuimos la capacidad de interpretación y reacción ante la comunicación no verbal y respondemos casi con exclusividad a pautas asociadas a un tipo de lenguaje externo o interno.

Cuando hablamos con otra persona interpretamos las palabras que oímos y las reelaboramos en nuestro interior para poder dar una respuesta adecuada al contexto y a nuestras intenciones, pero cuando no hablamos con otras personas lo que solemos hacer es hablar con nosotros mismos. En este último caso, creamos un pensamiento interno cargado de autoinstrucciones, comentarios, diálogos, dudas, proyectos, etc., que en gran parte están organizados en base a una simulación de la comunicación oral.

Por lo general el pensamiento tiene asociado lo que en psicología se conoce como “lenguaje subvocal” que incluso se puede verificar de forma científica midiendo el trabajo que producen las cuerdas vocales y órganos fonadores cuando pensamos, aunque no se llegue a emitir una producción sonora externa, que por otro lado en ocasiones y de forma inconsciente si se produce. Todos hemos “hablado solos” o escuchado a alguien que lo hace.

Existen dos formas de entender la concentración y ambas están relacionadas con el pensamiento. En una primera teoría se entiende que concentrarse equivale a “dejar la mente en blanco”, lo que como mínimo supondría:

– Apartar de la mente algún tipo de pensamiento para dejarla en blanco.

– Tener automatizadas suficientemente las actuaciones a realizar para que se pongan en marcha sin pensar en ellas.

El punto fuerte de esta forma de entender la concentración radica en la automatización de las rutinas, mientras que la parte de dejar la mente en blanco, es altamente cuestionable.

Como una segunda teoría podríamos interpretar la concentración como la habilidad de mantener la atención centrada en una actividad concreta, para lo cual y ante la dificultad de “dejar la mente en blanco” lo que se busca es crear un pensamiento interno acorde con la actividad que se quiere realizar, de manera que las “autoinstrucciones” generadas actúen con un factor “facilitador” del ejercicio.

En esta teoría el punto fuerte radica en que la autoinstrucción controlada impide la presencia de otro tipo de pensamientos distorsionantes, mientras que el punto débil hay que asociarlo a un detrimento de una conducta inconsciente y automatizada cuando se pone bajo control mental consciente.

La clave puede radicar en la fusión de los dos apartados positivos de ambas teorías, por un lado deberemos automatizar el comportamiento, y por otro disociar dicho comportamiento de las autoinstrucciones que produzcamos, de manera que dichas autoinstrucciones funcionen meramente como otra rutina más, también interiorizada, que funcione por un lado como facilitador de la acción que queremos realizar y por otro como filtro excluyente de pensamientos no deseados.

RUTINA DE AUTOINSTRUCCIONES Y PENSAMIENTOS ASOCIADOS

Los pensamientos que asociemos a nuestra fase de tiro debería estar diseñado para que cumpla las siguientes funciones:

  • Llenar todo el tiempo que dura la fase de tiro.
  • Ayudarnos a controlar los tiempos empleados para el lanzamiento de cada flecha.
  • Ser sencillos y claros.
  • Que no requieran un lenguaje subvocal muy marcado para que no interfiera con la conducta motriz del lanzamiento.
  • Debería contener todos los aspectos técnicos que queremos controlar durante el tiro.

Aspectos técnicos a controlar de forma serial

Durante el lanzamiento de una flecha, hay que tener controlados o automatizados algunos aspectos, entre los que cabe destacar los siguientes:

  • Posición de pies.
  • Situación de la flecha.
  • Agarre adecuado de la cuerda.
  • Colocación adecuada de la mano de arco.
  • Pretensión para mantener la mano de arco relajada durante la subida del arco.
  • Pronación del antebrazo.
  • Buscar la verticalidad del cuerpo y la orientación adecuada de las caderas.
  • Mantener los hombros bajos.
  • Anteversión de la cadera.
  • Orientación de la cabeza con el ángulo adecuado hacia la diana.
  • Contracción de los músculos que forman el bloque de hombro y dorsal del brazo de arco.
  • Subida del arco hasta la correcta situación.
  • Verificación de la posición de pretensión, pronación del antebrazo y relajación de la mano de arco.
  • Alineación de la cuerda con la parte del adecuada del cuerpo del arco.
  • Tensión recta entrando al anclaje por la parte correcta de la mano.
  • Crecimiento correcto para pasar el clicker.
  • Suelta manteniendo postura.
  • Terminación del tiro revisando la posición final.

Como veréis el protocolo es demasiado largo.

En un Principio es un buen procedimiento cuando se empieza a tirar con arco. En la medida en que parte de estas acciones se automaticen correctamente, no es necesario prestarles una atención consciente, de manera que el proceso se irá reduciendo mediante una labor de agrupación.

Por ejemplo el primer paso de colocación de los pies, una vez que se tiene automatizado, si no te colocas bien te sientes incómodo, con lo cual es un elemento que terminarás realizando aunque no quieras. Si no estás en este punto deberás meterlo en tu rutina.

Con relación al agarre te conviene verificar:

– Peculiaridades de la dactilera y ver si es ergonómica (se te adapta bien).

– Colocación de dedo pulgar y meñique.

– Agarre profundo o superficial.

Debes comprobar si en la última fase, cuando entras al anclaje y comienzas a tirar para pasar el clicker, tu agarre va cambiando o si permanece inalterable. Si vas aflojando la mano tendrás la sensación de que el clicker “no pasa nunca”, eso es porque lo que creces, lo compensas soltando agarre. Deberías trabajar esto aparte.

Son muy importantes tanto la relajación previa de la mano como la pronación. Esta última hace que la mano “caiga” de forma diferente cuando sueltas. La mano se debe relajar cuando el arco está abajo, una vez colocada la flecha y sujeta bien la cuerda, se pretensa un poco mientras se “encaja” bien la mano dejando la muñeca relajada. Si no relajas la muñeca aquí y la sujetas presionada contra la empuñadura a través de la pretensión lo que ocurrirá es que para subir el arco tendrás que agarrarlo y esto supone tensar la muñeca, si no fuera así el arco subiría con la mano caída, como después de soltar. Una vez que llegas arriba con la tensión en la muñeca intentarás relajarla, pero con la pretensión te será muy difícil saber en que estado de relajación la tienes, relajaras los dedos porque los ves, pero la muñeca suele tener tensión que hace que el arco no salga bien rebotado hacia delante tras la suelta.

Otro aspecto que no se puede pasar por alto son el hombro de arco y el ángulo de la cabeza. Si el hombro lo tienes “anclado” bien hacia atrás y abajo o bien adelante y un poco rotado hacia el pecho, es posible que lo mantengas siempre ahí, pero en todas las demás posturas intermedias es muy difícil “anclar” en un mismo sitio, así que deberás trabajar esto y asegurarte en tu rutina de que lo estás colocando siempre igual. La postura es una cuestión en parte técnica y en parte de estilo en base de tus características fisiológicas. Dependiendo donde lo pongas la flecha se comportará de forma diferente, pero una vez que el tiro se hace compacto, lo mejor es asegurarte de que está en su sitio (o sea, en tu sitio, en el que tu hayas elegido). Con la cabeza ocurre un poco lo mismo, solemos alinear la cuerda de arco una vez que lo subimos. Situar la cuerda visualmente en su sitio solo nos aporta estabilidad en el tiro si la cabeza está también siempre en el mismo sitio. Por lo general con la cuerda alineada en un punto del arco, si giramos la cabeza a la izquierda, la flecha irá hacia la derecha y viceversa.

Una forma de dejar la cabeza siempre en el mismo lugar, es giñar el ojo no dominante y fijarnos en la silueta que forma la plantilla de la nariz. Veremos como un perfil que nos limita el campo de visión. Cuando colocamos la cabeza, con un guiño rápido podemos reproducir siempre la misma plantilla y después continuar como siempre con ambos ojos abiertos (si tiras así, que suele ser lo normal si no hay algún inconveniente). Tienes un artículo sobre alineación del visor en el arco recurvo en otro apartado de esta web.

Pasado el momento de las colocaciones solo nos queda centrarnos en que el tiro sea DINÁMICO. Una de las mayores dificultades se presenta cuando nos “enganchamos en el anclaje”. Esto se suele corregir con un ritmo de tensión adecuado. La sensación dependerá del tipo de pretensión que tengas, si es muy cortita tendrás mucho recorrido de mano de arco, y si es muy larga te quedará un recorrido cortito. Una vez que alineas el arco y comienzas la apertura desde la pretensión, el primer recorrido debería ser relativamente ágil, para después ralentizar un poco la velocidad para llegar al punto de anclaje con el colimador situado en su sitio y solo a unos milímetros del salto del clicker, y a partir de aquí lo importante es NO PARAR … seguir y seguir tirando (a poder con los músculos de la espalda) olvidándonos un poco del visor (que ya está en su sitio) para que la mano de suelta salga disparada hacia atrás cuando deja ir la cuerda. Si paramos lo normal es que la suelta sea intencionada y poco fluida.

Si ves que se te mueve mucho el visor en el paso del clicker y se sale de donde debería estar en el último momento, (lo que hace que intentes volver a llevarlo a su sitio rompiendo el ritmo) posiblemente lo mejor sea trabajar la musculación la zona del hombro de arco, así cuando está más potente hace que el arco quede más fijo. Sería conveniente hacer trabajo bipolar pues al estar más fuerte la zona del hombro y espalda de cuerda la descompensación puede tener como causa que no se fije bien el hombro de arco.

Por último intenta mantener la atención en la continuidad del tiro, asegúrate que la mano de arco queda como debe después de soltar, o sea, bien relajada pero sin que se baje la muñeca hacia el suelo. Haz una revisión mental de tu postura en ese momento, mira dónde te han quedado la mano de arco y la mano de cuerda, solo entonces baja el arco.

Intenta hacer una rutina de entre 5 y 8 pasos que te permita controlar estos aspectos.

¿QUÉ HACER ENTRE FLECHA Y FLECHA, O ENTRE TANDA Y TANDA?

Una vez más se nos presentan dos posibilidades. O bien se intenta mantener la concentración durante todo el tiempo que dura la competición incluidos los descansos y las recogidas de flechas, o bien utilizamos los descansos como desahogos de la tensión acumulada y luego volvemos a “entrar en zona” cuando pasemos a la línea de tiro.

Personalmente creo, que cuando existe tensión, ésta se va acumulando poco a poco y si no se habilitan espacios de desahogo, cada vez nos va a resultar más difícil mantener la concentración. La dificultad radica en saber “entrar” y “salir” de forma voluntaria, con agilidad y de forma eficaz. Creo que nos va a resultar más fácil entrenar este aspecto que intentar mantener un tono de concentración durante dos o tres horas seguidas.

La concentración debería durar todo el tiempo que tardemos en tirar una tanda de flechas. Lo que nos lleva a pensar que es lo que podemos hacer entre flecha y flecha.

Ya hemos conseguido crear una rutina adaptada a nuestras necesidades. Lo que podemos hacer entre una flecha y otra es regular el tiempo de descanso y controlar el estado muscular. Lo más eficaz, CONTAR.

Si nuestra rutina es muy lenta, y no queremos perder mucho tiempo para no vernos sorprendidos al final, podemos agrupar los lanzamientos. Por ejemplo, si tiramos de 6 en 6 flechas podemos tirar dos, descansar, tirar otras dos, descansar y terminar con las dos últimas, o lo mismo podemos hacer en dos tandas de tres flechas. Tiramos tres flechas, contamos quince o veinte segundos y tiramos las otras tres. Otra estrategia sería tener una rutina de lanzamientos de una sola flecha, donde lo ideal sería realizar una rutina rápida de unos 10 a 12 segundos por flecha y luego contar 10 segundos después de cada lanzamiento, con el arco apoyado para que no haya tensión en brazo de arco, relajando los músculos y comenzar una nueva rutina de lanzamiento a continuación.

Una vez terminado nuestro turno, es el momento de eliminar tensión, comentar con los compañeros, etc., pero pensando en que un poco antes de volver a entrar en la línea de tiro tendremos que ir preparando nuestro salto a un estado de concentración nuevamente.

La eliminación de la tensión

Dependiendo de nuestras habilidades, creencias, personalidad, etc., vamos a encontrar distintas formas de ir eliminando tensión en los periodos de descanso.

Algunas personas rinden más, bajo presión, que en situaciones de relax, otras al contrario necesitan silencio y tranquilidad para trabajar más eficazmente. Para algunos los problemas en el tiro están relacionados con cuestiones físicas, para otros con falsas expectativas, para otros simplemente con el miedo al éxito o al fracaso, y así innumerables situaciones dependiendo de cada persona.

Es por este motivo que cada uno debe elegir su manera de REGULAR su estado y llevarlo hasta un punto óptimo. Podemos utilizar técnicas de relajación, de activación, de canalización de energía, de desbloqueo emocional, etc.

En el artículo – JIN SHIN JYUTSU- encontraréis algunos ejercicios que os pueden ayudar a desbloquear y a reducir estados de tensión de una manera muy fácil con simples ejercicios con las manos. También si habéis trabajado durante un tiempo con técnicas de relajación, sabréis que la última fase de la relajación progresiva, nos permite hacer una relajación diferencial para una determinada parte del cuerpo o una relajación total rápida, que nos llevaría solamente un par de segundos. Para conseguir esto último entendemos que se necesita un entrenamiento previo.

Si dominamos la visualización, también nos puede ayudar a buscar un determinado punto de concentración o a utilizar una imagen que nos sirva de anclaje para entrar en el estado de concentración deseado. En el momento de mayor concentración el arquero estará en un estado (que habremos visto alguna vez con algún deportista de élite) en que da la sensación de estar en trance. Esto no es ni más ni menos que un desvío de la consciencia hacia un foco de atención muy reducido, eliminando todo tipo de influencias externas.

En definitiva y como resumen, recordar que para que pensamientos indeseados no ocupen nuestra atención durante el tiro, lo mejor es que nosotros pongamos de forma voluntaria una rutina de pensamientos facilitadores del tiro durante todo el tiempo que dura la tanda de flechas. Por otro lado entendemos que esta rutina es personal y que se debe adaptar al nivel y conocimiento de cada arquero, pero que en cualquier caso debería ocupar todo el tiempo que tardemos en tirar.

Artículo de Alfredo Arias Pérez

Relación entre Arousal y Deporte

 

En un primer momento se pensaba que la relación entre la efectividad en una ejecución deportiva y el grado de activación mantenía una correlación directa, de forma que según aumentaba el nivel de activación mejores resultados se obtenían en la ejecución deportiva. Esto tal y como se presentaba en la teoría modificada por Spence & Spence en 1966 era debido a la relación que existía entre el “hábito correcto” desarrollado por el deportista y la dificultad que otros hábitos que no estuvieran bien adquiridos tendrían para poder ejecutarse ante altos niveles de activación, así la activación supondría un facilitador para las ejecuciones habituales del deportista.

 

En estudios posteriores como por ejemplo los realizados por Oxendine (1984), ponían de manifiesto que esta teoría lineal, solamente podía sostenerse ante actividades que supusieran la puesta en marcha de mecanismos de motricidad gruesa y donde intervinieran tareas de fuerza, resistencia y velocidad, y no en tareas donde intervinieran elementos como el equilibrio y la estabilidad. Otros autores como Martens y Landers (1970), Wood y Hokanson (1965), Babin (1966), Levitt y Gutin (1971) y Klavora (1979) han encontrado un patrón que se ajusta a lo que generalmente conocemos como el modelo de la U invertida, en distintas ejecuciones deportivas, de forma que hallamos ejecuciones pobres con bajos niveles de arousal, que mejoran a medida que dicha activación se incrementa, pero que una vez que sobrepasamos los niveles de activación óptimos, si seguimos aumentado la activación, aparece un decrecimiento en la ejecución. Este Patrón de U invertida tiene una “media óptima” diferente para distintos deportes, dependiendo de una serie de factores que hacen que dicha media se desplace a lo largo del nivel energético. Estos factores o elementos que intervienen en la modificación del patrón general serán analizados en los apartados siguientes:

 

Complejidad de la tarea

 

Cuanto mayor es la complejidad de la tarea a realizar, peor se toleran los altos niveles de arousal o peor realización encontramos a medida que el sujeto se ve sometido a mayores índices de estrés. Por dicha razón tendremos que procurar mantener al organismo en un estado anímico con un grado de relajación tal que dicho estado sea incompatible con la sensación de estrés.

 

La complejidad de la tarea puede estar determinada por distintos tipos de elementos como son los:

 
 

Relacionados con la toma de decisión

  • Número necesario de decisiones que hay que adoptar.

  • Mayor o menor cantidad de posibles alternativas a elegir dentro de cada decisión.

  • Combinación o confección de series de decisiones.

  • Velocidad necesaria en la toma de decisión.

 

Relacionados con la percepción estimular

 

  • Número de estímulos a discriminar (presentes y necesarios).

  • Intensidad de los estímulos a discriminar.

  • Similitud o diferencia entre los estímulos.

  • Tiempo de permanencia o duración de los estímulos.

  • Condiciones o ambiente estimular (ejemplo el ruido ambiental).

  • Modalidad de los estímulos relevantes (auditivos, visuales, térmicos, etc.).
     

Relacionados con la actividad motora

 

  • Cantidad de músculos implicados (grupos musculares).

  • Tipos de músculos implicados.

  • Cantidad de acciones coordinadas.

  • Precisión necesaria de las ejecuciones.

  • Equilibrio necesario y estabilidad.

  • Tiempo de mantenimiento del ejercicio motor.

  • Necesidad de psicomotricidad fina.

 

Focalización y atención a elementos “claves”

A medida que aumenta el nivel de arousal, se ve reducida la capacidad o espectro estimular de atención, dándose progresiva-mente una mayor relación y atención en aspectos “determinados” de la tarea. Si la activación es lo suficientemente alta, de forma que sobrepasemos el nivel óptimo, se reducirá tanto la capacidad de atención que el deportista no podrá atender incluso a los aspectos que resulten relevantes para dicha tarea. Según este factor atencional, por ejemplo la labor de un defensa de un equipo de fútbol, se verá menos afectada por el aumento de activación que la de un jugador que ocupe la demarcación de central, dado que la cantidad de elementos a evaluar es mayor en esta última posición de juego y por tanto la reducción del foco atencional implicará un detrimento en el nivel de efectividad. En el caso del Tiro con Arco, lo más normal es que la atención según se vaya reduciendo se focalice más en mantener el visor dentro de la diana, y se pierda en otros factores como el ritmo de apertura y transferencia o en una buena tensión de espalda… lo que hará disminuir la eficacia del tiro.

 

Aspectos individuales

De la misma manera que el nivel óptimo de arousal es distinto para cada deporte, encontramos que también depende de factores que son únicos para cada deportista. Entre estos factores podemos destacar:

  • Cantidad y tipo de experiencia previa.

  • Cantidad de práctica acumulada.

  • Tipo de hábitos desarrollados por el deportista.

  • Aspectos relativos a la personalidad del deportista.

  • Capacidad de percepción estimular.

  • Capacidad y condición física y psíquica.

 

DETECCIÓN DEL NIVEL DE ACTIVACIÓN

 

Para poder definir el nivel de arousal que un deportista tiene en un momento dado, es necesario acudir a un sistema de referencias desarrollado previamente. Estas referencias suponen la conexión entre las actividades habituales de la práctica específica de ese deporte y las señales o indicios fisiológicos y psicológicos que cada deportista muestra a lo largo de un continuo de actividad.

 

La detección del nivel de arousal debe llevarse a cabo desde dos perspectivas diferentes, la del propio deportista y la del entrenador.

 

 Desde el punto de vista del deportista es importante que éste aprenda a reconocer los distintos estados energéticos propios en cada momento. Para ello debe reconocer y diferenciar las sensaciones propioceptivas internas y externas. Algunas de estas sensaciones o indicadores son:

 

  • Incremento de la tasa respiratoria.

  • Incremento del Ritmo Cardiaco.

  • Tasa cardiaca para cada nivel energético.

  • Boca seca.

  • Temblor muscular.

  • “Mariposeo en el estómago”.

  • Incapacidad para fijar los pensamientos.

  • Sudoración excesiva en la palma de las manos.

  • Aumento de la presión sanguínea.

Desde la perspectiva del entrenador es imposible acceder a las sensaciones propioceptivas del deportista, por lo cual tiene que desarrollar un sistema de detección indirecto. Este sistema debe desarrollarse en diferentes sesiones de entrenamiento definiendo algunos marcadores externos asociados a los cambios de activación del deportista bien sea a través de la observación directa como a través de autoinformes desarrollados por el interesado sobre las sensaciones que tiene en cada momento. Entre estos indicadores, podemos destacar:

  • Temblores musculares.

  • Cambios en la coloración de la piel (enrojecimiento o palidez).

  • Tics nerviosos.

  • Comportamientos poco habituales.

  • Rituales de conducta asociados a niveles de estrés.

  • Respiración excitada o nerviosismo manifiesto.

  • “Frases hechas” o expresiones verbales especiales.

  • Excesiva sudoración en la frente.

Estos indicadores solamente pueden ser manejables por parte del entrenador tras un largo período de práctica y experimentación, tras el cual se dará la suficiente compenetración entre deportista y entrenador, para que este último pueda decidir si es necesaria la aplicación de alguna técnica determinada de intervención para el control de la activación en un momento determinado del entrenamiento o de la competición.

Artículo de Alfredo Arias Pérez

Técnica y estilo

TÉCNICA Y ESTILO

LAS DIFERENCIAS ENTRE TÉCNICA Y ESTILO

 

La diferenciación entre los conceptos de técnica y estilo podemos valorarla como uno de los muchos temas controvertidos en el tiro con arco. Podríamos decir que el término “TÉCNICA” hace referencia una serie de principios por los cuales se pretende definir cuales son las acciones necesarias por parte del arquero para sacar el máximo partido al rendimiento de los materiales (básicamente, arcos y flechas) con los que está trabajando. Cada uno de los gestos técnicos está relacionado con un aspecto determinado, por ejemplo la suelta de la cuerda, la posición de la cabeza en relación con el visor, la posición de los hombros, etc…

Por otro lado podríamos decir que el término “ESTILO” hace referencia a los ajustes que un arquero debe hacer para que sus características personales (diferentes de todos los demás arqueros) se acoplen con cada uno de los gestos técnicos. Además podríamos englobar en este apartado aquellos elementos relacionados con los aspectos psicológicos, y que tienen que ver con el control de los tiempos de tiro, la impulsividad, la concentración, los rituales de tiro, etc.

La línea divisoria entre técnica y estilo, es muy delicada. Vemos en demasiadas ocasiones como bajo la disculpa del estilo se enmascaran muchos defectos técnicos. Ante esto la primera regla a tener en cuenta supondría que un estilo personal NO DEBERÍA DESVIRTUAR LA TÉCNICA DE TIRO.

Resulta demasiado cómodo ahorrarse gran parte del esfuerzo que supone adquirir y mantener una buena técnica bajo la justificación de que “ese es nuestro estilo de tiro”. La finalidad de este artículo radica en ayudar a concienciar al arquero de la diferencia entre ambos términos y de asumir que independientemente del estilo que nos defina tenemos que trabajar por mantener una depurada técnica de ejecución.

 

Podríamos englobar dentro del concepto de estilo, entre otros, los siguientes elementos:

  • Forma de montar la flecha en el arco.
  • Tiempos de ajuste en colocación de postura básica.
  • Mantener los ojos abiertos o cerrados durante la concentración previa.
  • Tener un ritmo de tiro concreto y ajustado a nuestro parecer o características físicas.
  • Hacer una pretensión más o menos larga.
  • Rituales previos al tiro.

 

Todos y cada uno de estos elementos afectan al tiro de forma indirecta pero no alteran el gesto técnico.

 

Tendríamos otros elementos que si bien afectan al tiro de forma directa, están más relacionados con los gustos o sensaciones del arquero y que también podrían prácticamente englobarse en esta categoría o cerca de ella, entre estos encontramos elementos como:

  • Tipo de dactilera que utilicemos.
  • Tipo de dragona o de protectores.
  • Utilización o no de botón de boca.
  • Tirar con plataforma o sin ella.
  • Tirar con separador de dedos o sin él.
  • Trabajar con empuñaduras altas, medias, bajas o tuneadas.

 

Por último hay elementos que parecen estar relacionados con el estilo, pero que determinan aspectos musculares o fisiológicos y que no deberíamos encuadrar en el apartado estilo, aunque lo parezca, puesto que condicionan enormemente el resultado final. Algunos de estos elementos están relacionados con:

  • La forma de subir el arco.
  • La posición de partida antes de tensar (alta, recta, baja, directa, radial, etc.).
  • La forma de utilizar la respiración.
  • La mayor o menor separación de las piernas.

 

Dentro del apartado de técnica queda todo lo relacionado con las direcciones de tensado y suelta, el manejo de la continuidad en el tiro, el tipo de agarre de cuerda, la posición de cada uno de los elementos corporales, la decisión en la suelta, el empuje del brazo de arco o el crecimiento en el paso del clicker, el tensado recto o radial, la regulación de los pesos y centros de gravedad, etc.

Sólamente falta aclarar que hay un tercer concepto que se diferencia de los dos anteriores y que afecta también directamente al tiro y tiene que ver con la regulación del material. Una buena técnica y un estilo depurado, no compensan los defectos de un material mal regulado. De la misma forma, un material bien regulado no se comporta de igual forma con unas técnicas u otras, dado que los elementos técnicos condicionan el tipo de regulación. Esto mismo ocurre en menor medida con el estilo del arquero, aunque a mi parecer este último condicionamiento es menos importante.

 

Algunas cuestiones a tener en cuenta

 

A la hora adquirir un patrón personal de tiro nos vemos influidos por algunos aspectos que condicionan el resultado final del estilo.

Los aspectos condicionantes no siempre favorecen que nuestra forma de ejecución sea la más adecuada. Por ejemplo pongamos atención en el ritmo de disparo. Dependiendo del tipo de arco con que estemos trabajando el ritmo de disparo es diferente. No afecta del mismo modo retener el arco desde su apertura hasta la suelta unos 8 segundos, si el arco es recurvado que si el arco es compuesto.

En el caso de los arcos compuestos es muy habitual ver arqueros que mantienen y superan este tiempo durante la fase de apuntado, pero en el arco recurvado esto supone tener que aguantar el 100% de la potencia del arco en el momento menos adecuado, es decir cuando hay que estabilizarse sobre el objetivo del disparo. En esta modalidad por tanto es imprescindible tener una buena capacidad física para poder mantener el arco abierto el tiempo que resulte necesario y bajo las condiciones climáticas que se presenten (frio, humedad, viento, calor, etc.)

Vemos por tanto que la condición física va a condicionar la forma de tiro, si no tenemos la fuerza necesaria, tenderemos a realizar disparos de forma apresurada, al igual que nos costará bajar el arco cuando estemos mal posicionados por el agotamiento que supone el volver a subirlo de nuevo. Este estilo “apresurado” no favorece el tiro. Aquí la duda sobreviene en la forma de entrenar. Al tener poca fuerza queremos tirar muchas flechas para potenciar, pero al tirar muchas flechas deprisa, vamos automatizando un estilo del que luego no sabemos salir durante las competiciones. A mi parecer lo mejor es tirar siempre las flechas a un ritmo adecuado y controlando los tiempos de descanso entre flechas, y complementar el entrenamiento con otros ejercicios de potenciación, ya sea en gimnasio o con el propio arco (baterías ucranianas por ejemplo), de esta manera conseguiremos adquirir la forma física necesaria sin automatizar vicios dificiles de quitar. Todo lo cual no quiere decir que el tiempo en que disparemos sea excesivamente largo, pero deberemos manejar unos mínimos y unos máximos orientativos. En arco recurvado y dependiendo de cada arquero el disparo debería ejecutarse aproximadamente en unos seis segundos desde que se levanta el arco hasta que se suelta, unos diez o doce segundos aproximadamente si contamos la preparación previa

La condición física no solamente afecta al ritmo de disparo. Por ejemplo, según que técnica estemos manejando, la pretensión del arco resulta más conveniente hacerla larga o corta. En este sentido una pretensión larga supone de partida asumir una gran cantidad de libras antes de iniciar el gesto de apertura definitivo, mientras que una apertura corta es más relajada. Los más expertos aconsejan hacer la apertura a la distancia en que menos tiembles y más cómodo te sientas, pero esto también va a estar relacionado con tu forma física. Mi consejo es trabajar la condición física hasta que cualquier apertura te resulte cómoda. Personalmente a mí, una apertura larga me ayuda a mantener mejor colocada la mano de arco, fijar la forma de agarre en la cuerda y a tirar mejor con la espalda.

También conviene comprender que cuanto más exigente resulte la técnica menos espacio queda para el estilo. Algunos elementos técnicos están relacionados con aspectos mecánicos que no permiten elección en el estilo. Alguno ejemplo al respecto lo podemos encontrar en la postura del codo de cuerda. Durante algún tiempo se tendía a pensar que el codo un poco elevado favorecía la suelta, sin embargo parece haber evidencias que desaconsejan esta posición por motivos anatómicos. En la mayor parte de los arqueros estas posturas contribuyen o pueden contribuir a favorecer una lesión en el manguito rotador del hombro. Al final llegamos a la conclusión de que el hombro alto o bajo, no es una cuestión de estilo, sino que resulta más conveniente que esté en el lugar adecuado, con lo cual esto no deja mucho espacio para la decisión personal.

En la medida en que voy avanzando por el artículo, me da la sensación de que puede surgir la duda de que estoy dando a entender que prácticamente no queda espacio para el estilo, en realizadad lo que ocurre es que creo que es más conveniente asociar el estilo a elementos que tengan poco que ver con la técnica y más con las rutinas. Por ejemplo a la hora de situarse en la linea de tiro, el ser más o menos meticulosos con la exactitud de colocación de los pies, la forma de sujetar la flecha antes de montarla, si montar la flecha y dejar despues unos segundos para la relajación y concentración o hacerlo al reves, concentrarse y relajarse primero y luego comenzar la rutina con el montaje de la flecha. A este respecto prefiero comenzar la rutina desde la pretensión, con la flecha ya colocada lo que me permite que cuando tenga que bajar, estar preparado para volver a comenzar la rutina sin tener que tocar la flecha. Otro elemento radica en el tipo de rítmo que imprimimos a todo el proceso, la melodía interna que nos recitamos o cantamos para conseguir que el tiro sea continuo. En relación con esto podemos encontrar muchas diferencias entre arqueros, aperturas muy rápidas con relentizaciones muy bruscas o tracciones de la cuerda más lentas con pasos más rápidos por el anclaje.. Aquí si que veo bastante hueco para lo que consideramos “estilo”.

Podemos encontrar otros elementos del estilo en el tipo de pensamiento que nos ayuda a establecer una rutina, o en los ejercicios o elementos que utilizamos para mantener la concentración (esta es la parte oculta del estilo, la que no se ve desde fuera pero que todos manejamos), o quizá también en la forma de terminar el tiro y analizar cada disparo (si es que lo hacemos). En definitiva y siempre desde mi perspectiva personal, el estilo queda muy asociado a las características físicas del arquero y a los aspectos psicológicos y emocionales que manejemos durante la ejecución.

Recuerda pues, que si quieres tener un tiro efectivo, debes regular bien el material y trabajar una técnica correcta hasta que la tengas bien depurada, sin enmascarar la falta de técnica bajo una denominación de estilo personal y regular los aspectos psicológicos a tu gusto. ¡¡ánimo y a trabajar!!.

“El buen material lo hace posible, la buena técnica lo hace eficaz, el buen estilo lo hace cómodo y estético”

Artículo de Alfredo Arias Pérez

Regulación del Visor en el arco recurvo

ALINEACIÓN DEL VISOR EN ARCO RECURVO

Mediante este artículo voy a intentar dar mi enfoque sobre la forma de regular un visor en un arco olímpico, y como consecuencia en la alineación de la cuerda sobre el cuerpo del arco al tirar.

Vamos a partir del hecho de que si un arco está bien regulado, no se agarra el arco al soltar, la posición y fuerza del botón de presión son adecuadas y no se tiene una suelta excesivamente mala. Si todo esto se cumple y el arco tiene una potencia elevada (unas 40 libras), entonces la flecha debería siempre salir del arco recta hacia la diana……. o lo que es lo mismo… hacia lo que el arco cree que es la diana…. puesto que a veces lo que nosotros vemos a través del visor, no es lo mismo que lo que “ve el arco “. Esto es… el arco siempre suelta la flecha hacia delante de forma recta y consistente, formando una línea que pasa (con el arco en tensión) desde el culatín hacia el centro de la diana, a través del eje de simetría que atraviesa el arco por su mitad longitudinal.

Nosotros por nuestra parte formamos otra línea recta que parte de nuestro ojo, y se dirige al centro de la diana a través del visor.

Si el visor estuviera situado justo en el centro del arco ambas líneas, la de tiro y la de apuntado coincidirían. Pero el visor molesta porque coincide con la cuerda del arco. Así que se suele alinear un poco desviado del centro bien por dentro de la cuerda o bien por fuera de la misma.

Esta pequeña desviación hace que ambas líneas… la de tiro (LT) y la de apuntado (LA) no estén superpuestas sino que confluyan en el blanco de la diana con una pequeña apertura en la zona de la cara del tirador. Para los efectos de este análisis y dado que la desviación es tan pequeña podemos decir que a distancias largas (70 y 90 mts.), prácticamente ambas líneas son paralelas, puesto que el análisis no se va a ver alterado.

La cuestión es que cuando el punto central del visor se aleja del centro del eje de simetría longitudinal del arco y se desalinea con la cuerda, hay una geometría visual distinta a la hora de saber por donde tenemos que colocar (visualmente hablando) la cuerda al tensar, en relación con el cuerpo del arco.

En los gráficos adjuntos se ilustra desde distintos enfoques la geometría que se produce en esta situación.

visores

La relación visual es muy sencilla puesto que se forma un doble triángulo entre el ojo (que está mas o menos a la misma distancia del arco que la zona donde anclamos la mano de suelta), el punto de la cuerda que queda delante de nuestro campo visual y la parte posterior del cuerpo del arco (la que se ve desde la perspectiva del tirador).

En este doble triángulo (tal y como se ve en las imágenes) la relación entre la distancia de la cuerda al ojo (aproximadamente unos 6 cm.) suele estar en relación 1/10 con la distancia que hay desde ese punto de la cuerda al cuerpo del arco…..

visores2

Si por ejemplo un arquero tiene una apertura de unos 70 cm., medidos desde el botón de presión. El reparto de esta longitud se suele repartir de la siguiente manera:

  • Unos 6 cm ….. del ojo a la cuerda
  • Unos 60 cm …. desde la cuerda hasta el cuerpo del arco
  • Unos 4 cm …. desde el cuerpo del arco hasta el botón de presión.

 

Todo esto depende naturalmente del modelo de arco, del estilo del arquero, de su apertura, del tamaño del arco, etc.

Lo que aquí se representa, cada arquero lo debe comparar con su situación real en relación a su propio material y características físicas.

Como vemos en los gráficos a medida que el visor se separa de la cuerda del arco, la línea de apuntado LA (paralela a la línea de tiro, LT) se van separando formando un eje entre las dos líneas que confluye en la diana y pivota en el punto de la cuerda que ve el arquero en situación de máxima tensión, como si fuera unas tijeras que se abren.


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Imaginar unas tijeras con las puntas largas…(tal y como se ve en la ilustración) Poner un aro de las tijeras (por donde se agarran) fijo sobre la mesa y la punta correspondiente mirando al techo sin que se mueva esta parte……. (en el ejemplo esa sería la línea de tiro) Al separar el visor de la cuerda se separan ambas líneas paralelas haciendo que el ojo se vaya separando de la línea de tiro…. Pues imaginemos que el ojo está situado en el otro aro de las tijeras. A medida que vayáis abriendo las tijeras y este aro se separa del que está fijo en la mesa veréis que la punta correspondiente se separa de la otra (la que mira hacia el techo…..) Algo así es lo que pasa al apuntar, que a medida que vamos separando el ojo de la línea de tiro se separa la zona donde visualmente queda la cuerda como referencia. Y por una regla de tres, como la relación es de 1/10 (es dedir 6/60 en el ejemplo que estamos utilizando) cada milímetro que separemos el visor de la cuerda hacia fuera de la ventana, deberíamos ver la cuerda 1 centímetro hacia el lado contrario de la ventana..

Con esta relación de 1/10 (que según el caso variará un poquito en cada arquero) cuando el visor se separa mas de 3 milímetros de la cuerda, ésta, al tensar el arco se ve alineada más de 3 centímetros al lado contrario del cuerpo del arco. Lo que quiere decir que una vez que se superan los límites del cuerpo del arco, se pierde la referencia visual y puede que no siempre abramos el arco con la misma inclinación hacia la diana, o lo que es lo mismo, que no apuntemos al mismo sitio que el arco.

CONCLUSIONES A ESTE ANÁLISIS

 

1. El visor debe estar lo más alineado posible con el centro de la cuerda con uno o dos milímetros de tolerancia.

2. Si el estilo del arquero hace que se ancle muy fuera, y el visor debe estar muy separado se debe conocer la proporción de desviación de la cuerda al tensar, a fin de alinearla donde es debido, aunque quede muy fuera del arco.

3. Si la alineación del visor es la correcta, y cuando tensamos la cuerda visualmente se coloca donde es debido y a pesar de todo nuestro tiro es consistentemente desviado a la derecha o izquierda del centro de la diana, debemos buscar los errores en la regulación del arco.

ERRORES MAS COMUNES EN LA ALINEACIÓN DEL VISOR

· Se agarra el arco al soltar y se imprime una distorsión torciendo el arco.

· Se ha tuneado mal la empuñadura y no empuja recta, sino que apoya más en uno de los lados y al soltar, el arco sale hacia delante torcido.

· Un exceso o defecto en la salida del botón de presión.

· Un exceso o defecto en la fuerza del botón de presión.

· Calibre de flecha inadecuado, que la hace comportarse de forma excesivamente rígida o excesivamente flexible.

· Una suelta muy brusca y desalineada con la línea de tiro LT.

· Las palas del arco no están bien alineadas longitudinalmente. Esto hay que mirarlo en dos momentos distintos: en reposo y con el arco tenso, 8poniendo una pieza que lo sujete en apertura para poder mirar la alineación de la cuerda).

· Las palas del arco están reviradas.

· Un fistmelle muy desajustado que hace que la flecha suelte la cuerda con una dirección que se aparta considerablemente de la LT.

Autor: Alfredo Arias Pérez

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